Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2015

Moretones de realidad

Es hora de que nos golpee la realidad. He llegado a un punto donde ya he estado antes. Y uno supone que no debería de volver a eso si le ha lastimado. El problema fue que nunca se fué. Se llenó de vacío. De distracciónes y máscaras. Mi mente es realmente una gran tormenta donde me encuentro girando. Ningún poste es suficientemente firme como para evitar volar dentro de ese tornado. Decidí intentarlo aún sabiendo que era así. El viento me arrastró. Dentro de este lugar oscuro y gris, en una de todas mis vueltas creo ver asomar una luz. Intento descifrar de que se trata pero entiendo que debo limitarme a disfrutarla cuando la vea, porque estando dentro de este tornado, no puedo detenerme a observarla con detención. Es una luz muy tenue que por momentos pareciera apagarse y luego volver a brillar. Creo que es cuestión de perspectiva. Lástima que mi perspectiva sea tan triste. Intento mejorar todo aquello que hace daño. Intento hacerme más daño para así repuntar. No quiero. Quie...

Torbellino

Es hora de creer. Es tiempo de entrega. No se que hacer con mi vida. Quiero tanto y tengo tanto, que tanto me hace mal.  Debería ser distinto.  Debería no ser.  O quizás si. Me hago cargo de mi y el resto pero si mi resto soy yo. No es tiempo de mochilas aún.

Ese hombre que no eras tu.

Hoy en cierto lugar percibí a determinado hombre.  Era de aproximadamente de unos 70 años y hablaban con otros, intentando entenderse.  En ese momento centre mi atención en sus modulaciones.  Y allí estaba, ese tic característico de tantos años de habla.  Ese tic que me recordó a tus últimos años.  Su poco pelo me recordó a tu calvicie a niveles medios.  Lo mismo que el blanco en los restantes cabellos. Sus comisuras eran parecidas a las tuyas, aunque no creo que fueran tan lindas. Sabes? Tenía esas arrugas al costado de los ojos.  Ojos que no eran como los tuyos, marrón claro como la miel.  Esos ojos en los cuales recuerdo haberme visto reflejada.  Su cuerpo si que no era como el tuyo. Tu panza era el mejor colchón cuando era niña. Lo mismo que tú upa y tus canciones en italiano.  Como no recordarte en ese lugar, subiendo el escalón sin ayuda de nada,luego de estar tanto tiempo sin haber podido hacerlo. Como no re...