Moretones de realidad
Es hora de que nos golpee la realidad.
He llegado a un punto donde ya he estado antes. Y uno supone que no debería de volver a eso si le ha lastimado.
El problema fue que nunca se fué. Se llenó de vacío. De distracciónes y máscaras.
Mi mente es realmente una gran tormenta donde me encuentro girando.
Ningún poste es suficientemente firme como para evitar volar dentro de ese tornado.
Decidí intentarlo aún sabiendo que era así. El viento me arrastró.
Dentro de este lugar oscuro y gris, en una de todas mis vueltas creo ver asomar una luz.
Intento descifrar de que se trata pero entiendo que debo limitarme a disfrutarla cuando la vea, porque estando dentro de este tornado, no puedo detenerme a observarla con detención.
Es una luz muy tenue que por momentos pareciera apagarse y luego volver a brillar.
Creo que es cuestión de perspectiva. Lástima que mi perspectiva sea tan triste.
Intento mejorar todo aquello que hace daño. Intento hacerme más daño para así repuntar.
No quiero. Quiero huir.
Maldición! Ya lo hice y solo me sirvió de vacío.
Realidad, nuestra realidad es la que nosotros creamos y aceptamos para nuestra vida que carece de fantasía. O quizás tiene exceso de fantasía, y el no poder alcanzarla nos sigue golpeando.
Es como tirar una pelota de tenis en cuatro paredes con nosotros adentro. El impulso es nuestro, el recorrido calculable, al igual que la velocidad. Pero basta un solo movimiento de nuestro cuerpo para que impacte en nosotros y altere toda predicción. Y con ella venga el dolor del golpe y la rabia de haber podido evitarlo.
Cuando se detuvo sólo queda el dolor, las paredes, ella y vos.
Està en uno salir de esa habitación y dejar atrás la pelota y las paredes.
Pero saben que? Hoy quiero llenarme de moretones. Para así cuando salga vea que hubieron muchos tiros, muchas oportunidades y tanto azar como cálculo en mis elecciones.
Quizás así evite volver a entrar allí. Aunque no crea que sirva de mucho ya que hoy volví a la habitación.
No se que puede ser de esta vez, quizás salga destruída, o quizás ni siquiera tenga la fuerza para impulsar el inicio del rebote.
No se a donde va está reflexión, y creo que no me ayudó en nada más que en ver una metáfora de mi momento.
Pero, supongo que apenas sepa que fue de mi y del resto de los participantes de esta historia les contaré.
Y ahora, me voy a llenar de moretones que me mantengan en el dolor hasta que una mano salvadora interrumpa el rebote.
Siento ser tan masoquista pero, esto me ha llevado a conocer mis límites y aún así, son más profundos.
He llegado a un punto donde ya he estado antes. Y uno supone que no debería de volver a eso si le ha lastimado.
El problema fue que nunca se fué. Se llenó de vacío. De distracciónes y máscaras.
Mi mente es realmente una gran tormenta donde me encuentro girando.
Ningún poste es suficientemente firme como para evitar volar dentro de ese tornado.
Decidí intentarlo aún sabiendo que era así. El viento me arrastró.
Dentro de este lugar oscuro y gris, en una de todas mis vueltas creo ver asomar una luz.
Intento descifrar de que se trata pero entiendo que debo limitarme a disfrutarla cuando la vea, porque estando dentro de este tornado, no puedo detenerme a observarla con detención.
Es una luz muy tenue que por momentos pareciera apagarse y luego volver a brillar.
Creo que es cuestión de perspectiva. Lástima que mi perspectiva sea tan triste.
Intento mejorar todo aquello que hace daño. Intento hacerme más daño para así repuntar.
No quiero. Quiero huir.
Maldición! Ya lo hice y solo me sirvió de vacío.
Realidad, nuestra realidad es la que nosotros creamos y aceptamos para nuestra vida que carece de fantasía. O quizás tiene exceso de fantasía, y el no poder alcanzarla nos sigue golpeando.
Es como tirar una pelota de tenis en cuatro paredes con nosotros adentro. El impulso es nuestro, el recorrido calculable, al igual que la velocidad. Pero basta un solo movimiento de nuestro cuerpo para que impacte en nosotros y altere toda predicción. Y con ella venga el dolor del golpe y la rabia de haber podido evitarlo.
Cuando se detuvo sólo queda el dolor, las paredes, ella y vos.
Està en uno salir de esa habitación y dejar atrás la pelota y las paredes.
Pero saben que? Hoy quiero llenarme de moretones. Para así cuando salga vea que hubieron muchos tiros, muchas oportunidades y tanto azar como cálculo en mis elecciones.
Quizás así evite volver a entrar allí. Aunque no crea que sirva de mucho ya que hoy volví a la habitación.
No se que puede ser de esta vez, quizás salga destruída, o quizás ni siquiera tenga la fuerza para impulsar el inicio del rebote.
No se a donde va está reflexión, y creo que no me ayudó en nada más que en ver una metáfora de mi momento.
Pero, supongo que apenas sepa que fue de mi y del resto de los participantes de esta historia les contaré.
Y ahora, me voy a llenar de moretones que me mantengan en el dolor hasta que una mano salvadora interrumpa el rebote.
Siento ser tan masoquista pero, esto me ha llevado a conocer mis límites y aún así, son más profundos.
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