Prisión de libertad
Dicen que somos los libros que hemos leído y los cafés que hemos tomado. Pero yo creo que somos todo lo que no fuimos. Eso en donde cada decisión nos limitó a existir de determinada foma. Lo complicado es elegir. Irónicamente no somos capaces de tomar decisiones para nuestra existencia, por lo menos hasta la adolescencia. Y se nos limita a crecer, a expandirnos de tal forma que cuando más adentramos en la adultez, más indecisos somos. Y más niños queremos ser. ¿Por qué cuando veo hamacas en una plaza no tengo la mínima duda en correr hacia ella? Porque eso me da mi instante de libertad. Donde no sólo me siento niña, si no que desafío las leyes de la física y mis pies no tocan el suelo. Siento que vuelo. Qué nada me puede detener a menos que yo decida bajar esos pies hacia el frío hormigón. Y miro un tobogán con melancolía, porque claro, mis piernas ya son largas y por lo tanto, no tan larga la sensación de caída libre. De las hamacas de bebés, ni recuerdos tengo. Claro que no suc...