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Mostrando entradas de marzo, 2015

Abraza mi alma

Abrazos. Bendita creación del alma. Solo un simple abrazo nos acaricia los más profundos sentimientos. Las sombras más oscuras, las luces más brillantes y los caminos más terroríficos de atravezar se vuelven una detención del tiempo en ese momento. Es crear la seguridad de la compañía, romper la soledad. Es un instante infinito, que nos hace creer por un segundo que no estamos solos, que sentimos algo. Los abrazos rotos y faltantes de aquellas personas que ya no podemos sentir sólo nos dejan a la espera de algo que ya no sucederá. Y es ahí, donde lo que nunca se fué se vuelve real. Donde somos concientes de lo que queremos que sea eterno, porque siempre que nos faltó algo, estuvo ese ser con sus brazos abiertos, de tal manera que no importa cuál hubiera sido el resultado, cuánto nos hallamos equivocados, que tanto se pueda juzgar nuestra vida, ellos están ahí, y lo calmarán todo. Cuando estamos yendo tan profundo, que ni siquiera podemos respirar, por más solos que nos encontrem...

El "pero" de mi perdición.

Me perdí encontrándome. O me encontré pérdida. No se bien aún que es lo que es real y lo que no de mi misma. Siento que el universo esta constantemente dándome consejos y caminos que seguir, y yo en vez de tomar por lo que son, siento que me confunden aún más. Atravecé tantas opciones que, como dice una gran amiga "el que elije y elije se queda con lo peor". No creo que haya sido lo peor en este caso, pero no fue suficientemente sustentable como para decidir quedarme allí. Nada lo es hoy en mi vida como para querer quedarme. Siempre tuve tanto que me sobraba. Quizás por eso no logro encontrar el vacío. Si. Vacío. Eso siento. Un vacío que solo son preguntas de quién soy,hasta donde y como voy. Cuando creí que esa era mi verdad, mi lugar y mi futuro. La vida me quitó mucho de lo que valoraba. En esos tiempos,opté por no pensar sobre eso y creer que todo eso se fue porque era debido. Pero... Hoy, que nada de lo que creí que era es, nada de lo que soy me convence, y nad...

Pacífico caos.

A veces cuando nada tiene rumbo y el único rumbo es el dolor, me dan más ánimos de ordenar y limpiar. Así de una forma hago creer a mi mente que al menos algo en toda mi realidad tiene su lugar ,y es confortable allí. Mis manos se encargan de una rutina y un mecanismo tan básico como un par de movimientos. Mis ojos miran a la nada buscando, que al momento de comenzar de nuevo a pensar, moverse. Tan veloz que altere la señal de mi cerebro y este se ocupe de otra cosa. Y así, cuando quiero acordar, el silencio, el orden, las lágrimas contenidas, y quizás alguna que otra rebelde que no se pudo sostener en mi vista y corrió hacia el cachete, alcanzada por mis dedos, tan pronto que ni a mi nariz logró llegar. Todo allí, reina en imperfecta paz. Todo se queda en su pacífico caos incontrolable.