Abraza mi alma

Abrazos. Bendita creación del alma.
Solo un simple abrazo nos acaricia los más profundos sentimientos.
Las sombras más oscuras, las luces más brillantes y los caminos más terroríficos de atravezar se vuelven una detención del tiempo en ese momento.
Es crear la seguridad de la compañía, romper la soledad.
Es un instante infinito, que nos hace creer por un segundo que no estamos solos, que sentimos algo.
Los abrazos rotos y faltantes de aquellas personas que ya no podemos sentir sólo nos dejan a la espera de algo que ya no sucederá.
Y es ahí, donde lo que nunca se fué se vuelve real. Donde somos concientes de lo que queremos que sea eterno, porque siempre que nos faltó algo, estuvo ese ser con sus brazos abiertos, de tal manera que no importa cuál hubiera sido el resultado, cuánto nos hallamos equivocados, que tanto se pueda juzgar nuestra vida, ellos están ahí, y lo calmarán todo.
Cuando estamos yendo tan profundo, que ni siquiera podemos respirar, por más solos que nos encontremos allí, ahí están esos ángeles. Esos ángeles que vivos nos regalan su tiempo, sus palabras y resongos. Y que inexistentes en el mundo físico, nos otorgan el derecho de hablarles de todo, y no escucharlos, no nos juzgan y pasan a ser nuestra conciencia, o parte de ella.
Entonces hoy, que es un día de sol y frío, donde mi alma se siente partida, solo quiero el pegote de tus manos sobre mi alma. Solo quiero tu abrazo. Y que jamás me faltes.
Pero tu calidez jamás se irá de mi alma. Tu amor, no importa cuánto duela por momentos, tu verdad es mi refugio.

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